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jueves, 9 de julio de 2015

La Comunidad y la Iglesia Ortodoxa Rumana en Venezuela


Junto al Padre Costica Popa,Padre Espiritual y Maestro, en tiempos cuando era Subdiacono de la Iglesia Ortodoxa Rumana en Caracas (La Lagunita).Hoy,para la Gloria de Dios, al servicio de la Iglesia Ortodoxa Griega del Calendario Patristico (GOX) y bajo el omophorion de nuestro Metropolita Chrysostomos con sede en el Ecuador



La Comunidad y la Iglesia Ortodoxa Rumana en Venezuela.
     El primer contacto con un templo ortodoxo rumano lo tendríamos en el año 1997 en la ciudad de Sofía en Bulgaria en el bello templo de la Santa Trinidad ubicado en la calle Kniaz Boris en pleno centro histórico de Sofía cerca de la Mezquita, la Sinagoga Sefardí y los baños turcos todos ellos en el boulevard de María Luisa. Este antiguo templo nos llamó la atención por sus hermosas alfombras “Kilims” de colores resaltantes en los que destacan el rojo y el azul una bella imagen del caleidoscopio oriental que conocimos en esta bella ciudad caracterizada por su histórica tolerancia religiosa. Esta visita parece marcar también la ruta de esa ortodoxia anhelada por nosotros y que llegaría para quedarse en medio de nuestros corazones.
      El Patriarcado de Rumania es creado en 1925 tras unificaciones y el establecimiento del estado moderno rumano. Importante su presencia en Venezuela no tanto por el número de sus fieles sino por hallarse en nuestro país  uno de los templos ortodoxos más interesantes de América Latina, el templo “San Constantino y Santa Elena”. La presencia rumana en Venezuela se remonta a los primeros años del siglo XX y girará también en torno al influyente “Círculo de Bellas Artes” de Caracas con el pintor rumano de origen judío Samuel Mutzner quien naciera en Bucarest en 1884  y arribo a Caracas en 1917  quien junto a Nicolás Ferdinandov compartirá experiencias pictográficas con el mar del oriente venezolano, especialmente en Margarita y Carúpano, regresando a Europa en 1920 donde conocerá a su esposa la pintora rumana Rodica Maniu. Es de destacar su obra “Capilla del Cristo” expuesta en Puerto Rico en 1916. La inmigración rumana en Venezuela es similar a la de los demás países del centro y este de Europa teniendo su mayor auge en la post-guerra y tras la instauración de  gobiernos aliados a la Unión Soviética. Un país de gran dimensión que alberga la segunda gran población de ortodoxos después de Rusia. Muchos de los rumanos que llegaron a tierras venezolanas eran de origen griego, judío o eslavo sin embargo la inmensa mayoría procede del pueblo latino de Rumania y profesa la fe ortodoxa. Tras la pérdida de territorios por parte de Rumania algunos  de sus sitios de origen quedaron dentro de lo que es hoy en día Moldavia, Hungría y Ucrania.
             La población ortodoxa rumana en Venezuela se caracteriza por su variedad de profesiones y oficios destacándose entre ellos: comerciantes, científicos y artistas quienes habitaron las principales ciudades como Caracas, Valencia, Barquisimeto y Maracaibo. A partir de la década del cuarenta se congregarían junto a la comunidad ortodoxa rusa en Catia hasta la llegada del primer misionero ortodoxo rumano, quien llegaría junto a su esposa, el Padre Costica Popa en 1968.
     De esta comunidad quiero mencionar a dos personas en particular que han hecho labor de escuela en nuestro país, uno en el campo de las Artes Escénicas como lo es el Maestro Romeo Costea quien llegó al puerto de la Guaira el 23 de diciembre de 1953 y quien se quedó “para siempre” en estas tierras. Destacado Profesor de Teatro y Actor, ganador del Premio Nacional de Teatro de 1996 otorgado por el estado venezolano a los valores de la nación es además fervoroso fiel y colaborador de la Iglesia Ortodoxa Rumana desde los tiempos del Padre Costica Popa. Otro valor de la cultura y el canto lírico en Venezuela es la soprano venezolana oriunda de Timisoara, Rumania, Irina Nicolescu  de Tapias, cantante destacada en la interpretaciones de obras sinfónicas entras las que podemos destacar la octava sinfonía de Mahler  representada en 1988 así como en el canto del Lied y la Canción  ademas de la ópera. Actualmente dedicada a la enseñanza del canto y establecida junto a su familia en el estado Carabobo.
      Con la llegada del Padre Costica Popa procedente de Rumania en 1968 inicia la presencia del Patriarcado de Rumania en tierras venezolanas. Anteriormente en la década del cincuenta el Padre  Luga Samoila había hecho presencia misionera en Brasil y las Guayanas , sin embargo el Padre Costica Popa haría una importante misión en Venezuela hasta ver concluido el bello Templo de San Constantin y Santa Helena en la Urbanización La Lagunita en el Hatillo en las afueras de la ciudad de Caracas en 1999. Más de treinta años de congregar a la comunidad en torno a la Divina Liturgia, bendiciones de hogares, matrimonios, bautizos y entierros en fin todo lo relativo a la vida familiar del cristiano ortodoxo y su entorno eclesial.
            El Padre Costica Popa nace en la ciudad de Buzau (Buzeu) en Valaquia, Rumania, el 26 de marzo de 1925. Ordenado Sacerdote el 2 de noviembre de 1946. Amante de la música religiosa y popular, de Diácono fue director de Coro. Llega junto a su esposa en octubre de 1968.Lamentablemente enviudaría entrando la década del setenta Comenzó a celebrar la Divina Liturgia y a atender a los fieles rumanos primero en la Capilla del Colegio Francia en Caracas y posteriormente en el Templo Parroquial de la Iglesia Católica Romana en La Carlota donde celebraba  la Liturgia los domingos a partir de las doce del mediodía. El Padre Costica vivió durante muchos años en la urbanización Santa Cecilia próximo a la Parroquia y a la Residencia Presidencial de La Casona en la que siempre relataba su experiencia vivida durante el levantamiento militar del 4 de febrero de 1992 en el que perdió su automóvil estacionado en la calle tras ser aplastado por una tanqueta del ejército. Al construirse el Templo “San Constantin y Helena se muda al poblado de la Unión en el municipio el Hatillo lugar que sigue siendo la residencia del párroco de la Iglesia Ortodoxa Rumana. Allí celebrará la Divina Liturgia hasta recibir la jubilación por parte del Patriarcado de Rumania en el año 2008.
         El Padre Costica en su tiempo en Venezuela supo ganar el cariño de su comunidad así como el de los venezolanos que le conocieron. Siempre refería especialmente su agradecimiento a la Iglesia Católica de Venezuela por su hospitalidad y receptividad. Hombre que gustaba de las reuniones así como vestir su sombrero de Pelo e guama (Sombrero nacional de Venezuela paradójicamente elaborado por las grandes firmas de sombreros italianas y austriacas para el consumo venezolano y cuya textura aterciopelada recuerda el fruto del árbol de Guamo) el cual alternaba junto a otro de modelo tejano y que siempre vestía cuando salía sin traje de clérigo en su traje Safary Beage. Cuando vestía con sotana y cruz pectoral siempre acompañaba con el skufo de corte rumano azul o rojo. Hombre abierto y hospitalario ajeno a las disputas y diferencias, aunque a veces su carácter se mostraba terco y poco dado a aceptar los cambios quizás ya producto de su  avanzada edad. Conocí al Padre Costica en una reunión ofrecida por el Consejo de Iglesias Históricas y me invitó a participar en la Liturgia sirviendo como Cantor. Es de esta manera como llegamos a la Iglesia Ortodoxa Rumana.
           Nuestra recepción fue cordial y con la facilidad de contar con las excelentes ediciones de recopilación del canto ortodoxo del Patriarcado Rumano el cual el Padre Costica había traído con la anhelada intención de formar un Coro en Venezuela. Allí conocemos a su amigo y ayudante Nicolai Paraschiv así como a su esposa Mariana y a su hijo Georgi. Nicolai Paraschiv llego a Venezuela junto a su esposa Mariana en 1990, oriundo de Silistra población vecina al Danubio y a Bulgaria. Desde su llegada ayudó al Padre Costica como acólito, lector, chofer y lo que fuera posible efectuar. Hombre vinculado a la actividad comercial por muchos años junto a rumanos y griegos. Nuestros hijos tuvieron la oportunidad de ayudar en el altar como acólitos junto a Georgi y de recitar el Padre Nuestro (Tatal Nostru) tanto en rumano como en español. Rasgo que cabe mencionar de este sacerdote era la participación que daba a los niños durante la Liturgia, aunque a veces no le ayudara lo suficiente la paciencia, sin embargo esto hacía de  la Divina Liturgia un servicio que invitaba a la participación de la familia con la inclusión de los más pequeños. Allí aprendí de la mano del Padre Costica el canto litúrgico rumano así como las oraciones y algo del idioma hasta que me propone prepararme para el diaconado.
            Como es lo usual y lo más conveniente, además de ser parte de los cánones de la Iglesia Ortodoxa, es prepararse primero para las órdenes menores de Lector y Subdiácono por lo que inicio un proceso de preparación de un año para la primera visita que ofreciera el Arzobispo para América y Canadá S.E Nicolae Condrea el viernes 20 de enero de 2006 en una apretada agenda que incluía diversas visitas a autoridades eclesiásticas así como a la Embajada de Rumania. Nuestro recibimiento en el templo lo tuvimos el día sábado 21 donde tuve mi primera reunión privada con el y el día siguiente 22 la celebración de la Divina Liturgia donde me sería conferido el subdiaconado previo al de lector y a Nicolae Paraschiv el lectorado. En esa celebración estuvo reunida la inmensa mayoría de fieles presididos del Doctor Cornelio Popescu, Consejero Cultural de la Embajada y S.E Ioan Les, Embajador. En la tarde la celebración y comida de la comunidad junto a invitados de las otras iglesias.
             Los meses siguientes serían de servicio en el altar y de preparación para el diaconado previo a el viaje a Rumania donde recibiría la ordenación  como Diácono sin embargo ,empiezan a aflorar los primeros problemas. Una minoría de fieles pero con bastante eco dentro de la comunidad inician la presión al Padre Costica para que acepte  su jubilación así como manifiestan su oposición a la ordenación de un venezolano en miras al sacerdocio alegando la necesidad de preservar el idioma y la tradición étnica y cultural dentro de la iglesia lo que hizo enrarecer mucho el ambiente dentro del templo así como a crear inconvenientes en la salud del septuagenario sacerdote. Esta lamentable   actitud contraria al espíritu misionero  y evangélico de la Iglesia, por cuenta de unos pocos, me hizo  meditar y renunciar a la vocación dentro de la Iglesia Ortodoxa Rumana. Esta decisión tomada me llenó de tristeza al dejar una comunidad que había sido tan receptiva y a un Sacerdote, que obviando sus detalles humanos los cuales todos tenemos, creyó en un venezolano, detalle este no muy común hasta ese entonces en las demás iglesias ortodoxas en nuestro país. Otra vez iniciamos este largo éxodo sacudiendo nuestras sandalias y emprendiendo el camino buscando esa anhelada ortodoxia dentro de nuestra realidad latinoamericana.
                A los pocos meses se produce la salida del Padre Costica con la obligada jubilación y la Comunidad se presta a recibir a quien será el próximo  sacerdote de la Iglesia Rumana, el Padre Vasile Lungeanu junto a su esposa Miora y sus hijos. El Padre Costica vuelve a Rumania, aunque de forma periódica visitaria a Venezuela y  a sus numerosos amigos que dejo en estas tierras. Dios y el tiempo me han permitido encontrarme nuevamente con él en Venezuela durante sus visitas y volver a besar su mano ya ahora siendo yo sacerdote y agradeciendole todo lo que con el aprendi.
                 El Padre Vasile y su esposa se establecen en la casa donde durante años vivió el Padre Popa siendo Párroco. La Presbítera Miora ayuda al Padre con su bella voz de soprano como lectora y cantora y junto a ellos tuve el gusto de compartir conciertos de cantos ortodoxos organizados por nuestro Centro Cultural Bizantino San Nicolás de Mira ,tanto durante mi diaconado así como en el presbiterado.
 Sobre la construcción del Templo.
                   La bella construcción del Templo “San Constantino y Elena” en la Lagunita ha convertido a esta zona en un atractivo turístico dado lo exótico y único de este Templo dentro de nuestras tierras. Fuera de Rumania y en América solo hay dos  de este estilo, una en Chicago y la otra en el Municipio El Hatillo cercana a la ciudad de Caracas. Cuarenta metros de alto y  de construcción íntegramente de madera de Pino acompañada de la Troita (conjunto de tres cruces de madera). El Iconostasio así como los diversos iconos fueron pintados por las iconografas y artistas Titiana Nitu Popa y por Mihaela Profiriu. Fue consagrado por el Patriarca Teoctist el 7 de noviembre de 1999. Esta joya única llama la atención en nuestro país donde apenas existe una incipiente comunidad rumana la cual dado los cambios ocurridos en el país han buscado nuevos horizontes en otros países, entre ellos la oriunda Rumania esto ha hecho difícil su mantenimiento dada la poca presencia de rumanos y la fuerte humedad de la zona y del clima subtropical. Por fortuna la Alcaldía del Municipio trabaja en aras de conservarla con los recursos que pueden ser administrados para ello pese a los escasos recursos y los daños a la estructura de madera producto del clima de bosque subtropical de la zona.Lamentablemente dado diversos motivos entre ellos la poca asistencia de los fieles rumanos,la crisis económica del país entre otros han convertido al templo mas en lugar de visitas turísticas que de culto.
                     Este Templo fue posible de construir gracias a las gestiones realizadas por el Doctor Cornelio Popescu siendo Alcalde de Chacao y el Patrocinio del Banco Dacia Falix de Rumania así como de la Alcaldía de El Hatillo. Cabe destacar que el Doctor Popescu es miembro fundador de la Casa Rumana de Venezuela donde fue su Presidente junto a Caius Pria, Alexandru Sandru y Constantino Paul como Vicepresidentes. Una figura pública de Venezuela nacido en Rumania y valorado por ambas naciones por su preocupación de dar el status merecido a su comunidad.
                   Es importante señalar que la Iglesia Ortodoxa Rumana en América Latina posee fieles en numerosos países como Colombia, Brasil, Ecuador, Argentina y Chile entre los que se destacan comerciantes, artistas y músicos a los que debe asistir Venezuela por estar allí el único templo establecido así como su sacerdote y donde en otras oportunidades ha hecho visitas oficiales  su Arzobispo Nicolae Condrea. Sin embargo esto no ha podido llevarse a cabo por lo que sus nacionales deben visitar  y buscar ser asistidos en otras Iglesias Ortodoxas establecidas en esos países.


jueves, 5 de marzo de 2015

La Comunidad Griega Ortodoxa en Venezuela.




Paisaje de Grecia tomada por Panagiota Marouli. El autor junto a la lectora Maria de Kakalanos.




CAPITULO III


                                    La Comunidad Griega Ortodoxa en Venezuela.

    Corrían los años 1979 y 80 en la todavía apacible urbanización de la florida donde los amplios patios posteriores de las casas se comunicaban sin intromisiones de rejas, púas o alambrados eléctricos. De muchachos correteábamos entre patios, techos y muros en búsqueda de mangos, pomarrosas y mamones o tras los balones y pelotas que traspasaban de una casa a otra. Eran tiempos donde todavía imperaba el respeto hacia lo que no era nuestro más allá de los mangos y demás frutos que pudieran tentar a los muchachos. Una mañana en particular llamó a nuestra atención unos cantos en una lengua que no podíamos identificar por lo que asomamos nuestras cabezas en el pequeño muro que lindaba con la casa de al lado y contemplamos sorprendidos a dos sacerdotes de largas barbas canas o blancas que con coloridos trajes llevaban iconos en procesión junto a un pequeño número de fieles que le seguían. Era un patio con entrada a un garaje donde celebraban liturgia y que distaba mucho a lo lejos de ser una capilla. Algunos de los muchachos que me acompañaban se reían desconociendo plenamente de que se trataba y  yo contemplaba curioso junto a otros el evento.
     El sitio en particular que hago mención se trataba de una escuela muy particular con un modelo de educación montessoriano y que llevaba el nombre de María Montessori. Estaba bajo la dirección de su Maestra, la “Señorita” Carmen y del Profesor Jaime. La “Señorita Carmen” era una mujer madura nacida en Maracaibo y que siempre nos hablaba de un alumno modelo que había tenido   por su inteligencia y aplicación en los estudios y el cual era un conocido hombre público llamado Carlos “El Chacal”. Nosotros desconocíamos quién era y  chamos como éramos nos fastidiaba cada vez que nos hablaba de su alumno “ejemplar”. Junto a esa escuela se encontraba en el lado sur la Comunidad Ortodoxa Griega. Allí venían los sacerdotes de otros países a celebrar la Semana Santa y esta era la razón por la que dado la diferencia de calendario teníamos clases mientras al lado se llevaban a cabo los oficios religiosos. Pocos años después y tras iniciar bachillerato en el Liceo Andrés Bello la vieja quinta del Montessori es comprada y tumbada para construir lo que es hoy en día el Templo de la Dormición de la Madre de Dios de la Comunidad Ortodoxa Griega en Venezuela. ¿Quien iría a creer hoy en día que lo que fue el comedor de la escuela donde me pasaba largas horas contemplando un plato de caraotas y las moscas que sobrevolaban mi cabeza prestas a descender en el  ante la mirada fija y amenazadora de la señorita Carmen quien leía y movía  el periódico espantando las moscas o golpeando la mesa del comedor para acelerar así el prolongado almuerzo de los distraídos muchachos, sería lo que es hoy en día el altar? y  que ese abstraido muchacho que contemplaba las moscas con su zumbar sería en años posteriores un sacerdote ortodoxo…!Cabe también señalar que pese a la experiencia de la señorita Carmen con su periódico,  hoy en día son las caraotas uno de mis  preferidos platos. Cosa de muchachos y que hoy en día recuerdo con inmenso cariño.
    La Comunidad Ortodoxa Griega en Venezuela (COGV) nace en 1960 cuando un grupo de  residentes griegos  se agrupan para crear el marco legal y dar vida a esta Comunidad. Comienzan a congregarse en la mencionada quinta con el número 71 en la Alta Florida, Av. Los Mangos en Caracas. En esa quinta alquilada funcionaba la capilla y el colegio griego. Con los aportes de toda la Comunidad es adquirida la quinta junto a la que era sede del colegio Montessori Y en 1987 comienzan los trabajos de planos y la Construcción del Templo más lo que será la Sede de la Comunidad y el Colegio Griego. Anteriormente ya ejercía el Padre Elevterios los oficios religiosos junto a otros sacerdotes y cantores que venían del extranjero. El Templo de estilo bizantino sería finalmente inaugurado en febrero de 1992. El 6 de diciembre de 1986 llega a Caracas el Pater Emanuil Remudakis quien ha sido desde esa fecha hasta hoy  el Padre Espiritual de la Comunidad.
    Sin embargo la presencia griega en nuestro país se remonta mucho más atrás. Ya hicimos comentario de cómo llega Nicolás Ferdinandov empleado como marinero de un buque griego a Margarita alrededor de 1918. Numerosas leyendas, no muy respaldadas, hacen mención de presencia griega incluso ya en el siglo XIX como es el caso de Juan “El Griego” en la isla de Margarita y que daría origen a este poblado de marineros. Otra leyenda hace mención a Ioannis Kalymnios  quien fuera un rico naviero que operaría en la ciudad de Maracaibo al comienzo del siglo XX. En todo caso los primeros testimonios que dan fe a la presencia los encontramos después de 1914 con la primera guerra, justo la época de la llegada de Ferdinandov. Originariamente se establecerían en la ciudad de Caracas donde abordarán el comercio de ropa y comida. Hasta 1934 se radicarían en las principales ciudades de: Caracas, Maracaibo y Valencia. En el periodo de la post-guerra (1946-59) llegaría la segunda y gran migración griega ya con mano de obra más especializada y provenientes de países como Grecia, Rumania, Egipto y el Medio Oriente. Los cambios políticos de Europa y el Medio Oriente determinan este arribo de más de 2.250 almas, aunque Grecia no incluye a Venezuela hasta 1959 como una de las principales naciones para migrar por lo que la gran mayoría se establecería en países como Brasil y Argentina. Entre 1960 y 1978 se produce  la tercera  ola de migrantes la cual llegaría a 150 provenientes de otros países europeos. Varios serían los destinos en Venezuela: Puerto La Cruz, Maturín, Ciudad Bolívar y Puerto Ordaz. Lamentablemente la inestabilidad política y económica del país ha hecho disminuir progresivamente la presencia griega en Venezuela tras la toma de rumbo a nuevos destinos por parte,  principalmente, de las nuevas generaciones desde el año 2000.
      En lo particular entramos en contacto con la  COGV como ya lo hemos relatado anteriormente tras nuestra llegada de Bulgaria y en la búsqueda de una Comunidad Ortodoxa que nos recibiera. Allí empezamos a asistir a los Oficios Litúrgicos y diversos actos culturales a los cuales éramos invitados. Nuestros hijos: Igor e Iván comenzaron a cultivar amistad con otros niños que también servían en el altar y que hoy siguen ejerciendo como acólitos del Pater Enmanuil: Tazos y Stratos, hijos de Teodoro Maragellis y nietos de la lectora María de Kakalanos, corrían los años 2001 al 2003. El Colegio Griego estaba bajo la conducción de Costas un joven simpático muy afín a la música y las artes y quien estaba residenciado en la Urbanización La Florida. En este colegio estudiamos el griego tanto mis hijos como yo y tuvimos la oportunidad de participar en los diversos actos culturales de la Comunidad. Como cantante participe en diversos actos  cantando temas de Teodorakis y Zokratis Malamas con partituras que me fueron facilitadas por el mismo Costas. Tras su partida asume como Profesora Zoi Matsouka quien vino encargada subvencionada por el Ministerio de Educación de Grecia, desafortunadamente dada la crisis económica de los últimos años, esta ha sido retirada cesando  el apoyo docente procedente de Grecia. Sin embargo de toda esta experiencia con la Comunidad Ortodoxa Griega en Caracas debo resaltar una en particular la cual fue con el Cantor Agapios cuyo verdadero nombre era Habib  natural de la ciudad de Aleppo, Siria.
       Cuando el Pater Enmanuil me sugiere aprender el canto bizantino de la mano de Agapios  me deja  de su lado junto al libro de servicio de lector que me obsequio. Era Agapios un hombre algo arisco y conversador , llegaba por lo general justo al momento de la Letanía Mayor ya que iniciaba el domingo cantando en el Oficio Litúrgico junto a los Antioqueños de San Antonio Abad en la Urbanización El Paraíso y apenas le daba para llegar  a las 11 am en su viejo Dodge. Su forma de enseñar era la típica bizantina, el alumno junto al maestro observando y preguntando poco. El Cantor Agapios insistía en la necesidad de observar y guardar la “praxis”. Era orgulloso de su canto pero dejaba que participara junto a él tanto en el trisagio como en las antífonas, más adelante cedía el turno por breves momentos mientras pasaba el tiempo otorgando al alumno su momento para realizar su práctica. Numerosos cantos aprendí junto a él también gracias a la posibilidad del registro sonoro el cual me concedia realizarle con el grabador de cinta. Así de esta manera aprendía junto a él no sólo la Liturgia sino las numerosas panihidas o “Mnemosinos” (Servicio de difuntos) que se realizaban posteriores a la Liturgia. Agapios fue por muchos años el único Cantor Bizantino en Caracas y en Venezuela y su voz  se prestó al servicio litúrgico tanto entre los árabes como en los griegos. Falleció en la ciudad de Caracas a finales de la primera década del 2000. Lamentablemente el Cantor Habib “Agapios” fue reacio a enseñar, de aquí  que no hubiera formado una escuela de Canto Bizantino  junto a un grupo de alumnos y discípulos con todo el conocimiento que tenía de él.


Maria de Kakalanos

      Nace en la Isla de L Imnos en Grecia el 18 de diciembre de 1936. Llega a Caracas el 23 de julio de 1966  para contraer matrimonio junto a Stratios Kakalanos. Se inicia con el Canto Bizantino como Aprendiz junto a los Cantores que llegaban desde Estados Unidos para los principales oficios que se celebraban en Caracas a finales de los años setenta en la Quinta en la Florida junto al Padre Elevterios. En 1993 el Arzobispo Gennadios le concede un diploma por su labor prestada como lectora y cantora el cual ha ejercido como colaboración y ofrenda a la Iglesia sin pretensiones de recibir centavo alguno por tal labor. Confiesa haber aprendido mucho del Cantor Agapios, labor que asume plenamente tras la desaparición física del Cantor de Aleppo. Durante la Segunda Reunión de Obispos Ortodoxos celebrada en Noviembre de 2012 en Caracas recibe otro reconocimiento esta vez de manos del Arzobispo Athenagoras por el invalorable servicio de lectora y cantora. María de Kakalanos comparte su servicio a la iglesia junto al de esposa y abuela, es además suegra de Teodoro Maragellis miembro de la junta de la comunidad, un griego- venezolano nacido en la ciudad de Valencia y quien desde pequeño ha sido activo en su comunidad. Es María de Kakalanos modelo sencillo de la abuela ortodoxa que  ayuda en el templo y  pilar de la fe en el hogar enseñando el amor a Dios tal y como nos lo enseñaron nuestros primeros Padres de la Iglesia.


La Comunidad en el interior del país


       La Comunidad Griega en Venezuela ha tenido numerosas familias que han aportado con sus recursos y esfuerzos por la consolidación de la misma, entre otras cabe mencionar: Dozoglu, Gallanaki, Georgios y Bacopoulu. En el interior del país es importante destacar a la Comunidad Ortodoxa Griega del Estado Carabobo en donde se ha levantado el Templo de San Nicolás bajo la guía espiritual de Padre Evangelos, oriundo de Colombia, ubicada en el Callejón Mañongo No.162-75 y la Comunidad Ortodoxa Helénica que habita en Guayana (Comunidad Ortodoxa Griega de Oriente y Sur de Venezuela. Centro Cultural )  la cual fue organizada por iniciativa del Capitán Dimitrios Ntovas entre otros.
       En noviembre de 2012 se llevó a cabo la Segunda Reunión de Obispos Ortodoxos celebrada en Caracas y que contó, entre algunos otros, con el Arzobispo de Buenos Aires Tarasios y el Arzobispo de México Athenagoras. Es importante señalar que la COGV está bajo la jurisdicción del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla y es una de las Iglesias Ortodoxas oficiales con fieles en Grecia y reconocida por el estado Griego y representa a la mayor parte de los griegos de la diáspora en América Latina. El 24 de marzo de 2013 es designado el Pater Enmanuil Remudakis como Protopresbitero para Venezuela durante la Divina Liturgia celebrada en Caracas por el Arzobispo Athenagoras.
            Un detalle muy curioso es que los griegos de Venezuela tienen el más alto índice de retención etnolingüística así como el menor índice de matrimonios mixtos en todo el continente americano.
          La Iglesia Ortodoxa del Patriarcado Ecumenico de Constantinopla bajo el omoforio del Arzobispo Athenagoras distribuye la administración de sus fieles en Venezuela de la siguiente manera:  Padre Emmanuel Remudakis encargado de Caracas y region oriental, Padre Evangelos,oriundo de Colombia, para occidente del país, Padre Timotheo para los Andes (también colombiano) y el Padre Antonio,Gerardo Garcia (único sacerdote venezolano oriundo de Caracas), para la region central de Venezuela.


viernes, 13 de febrero de 2015





CAPITULO II
Rusia: La primera Misión e Iglesia

“Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de alegría”
                                                                                                              Sal. 46,1

    Ya señalamos como fueron llegando las primeras comunidades con fieles ortodoxos quienes buscaban un mejor porvenir para sus familias, sin embargo no tenemos información de llegada de Sacerdotes o Misioneros Ortodoxos con el propósito de establecerse o atender a las almas de los fieles sino hasta mediados de los años cuarenta. Tras la segunda guerra mundial y la arremetida contra la Iglesia  ortodoxa por parte de la revolución rusa, se lleva a cabo una diáspora de ortodoxos de origen ruso desde diversos puntos de Europa hacia América y que forma parte de la valerosa historia de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exilio. Venezuela vivió uno de los tiempos de mayor prosperidad y esperanza para las diversas colonias migratorias. Un país rico abierto a todo aquel que viniese con la finalidad de trabajar y establecerse. Migrantes rusos y de otros países eslavos se establecen en ciudades como Caracas, Maracaibo y Valencia. En la parroquia Sucre se encuentra una de las zonas más populares de Caracas, Catia. En una de sus locaciones altas se construyó “Alta Vista”. Esta urbanización de mediados de los cuarenta albergaría a colonias de rusos, polacos, ucranianos, alemanes, húngaros y finlandeses muchos de ellos ortodoxos, dando nacimiento a una gran comunidad de eslavos que construirán sus templos. Familias como: Plotnikoff, Zagicko, Yakimov, Kushnarev, Zokalov entre muchos más tuvieron sus primeros hijos en esta apacible zona caraqueña de fresco clima.
    El primer sacerdote llegaría de tierras de Manchuria donde se desempeñaba como misionero. Tras el triunfo de la revolución china llega a Yugoslavia (Biela Zerkav) y de allí a tierras venezolanas concretamente a Valencia en 1948, era el Padre Flor, Sacerdote Ortodoxo, quien fundaría los templos del Manto Sagrado de la Virgen en Valencia, San Nicolás en Barquisimeto y San Pedro y San Pablo en Maracay. Cabe destacar que el hijo del Padre Flor también ejerció el Sacerdocio en Venezuela y su nieto el Padre Kiril Joltkevitch,es representante de la Iglesia Ortodoxa Rusa (ROCOR), quien me ha proporcionado parte de la información de este capítulo. El Padre Flor se establecería en 1952 en la ciudad de Caracas atendiendo a la Comunidad en Catia.
     El primer Templo construido en Caracas fue el del Manto Protector de la Virgen que tendría lugar en Alta Vista en la Calle El Club y fue construida con cajas de madera en 1947. Este Templo fue conocido popularmente como “La Iglesia de Madera” y fue construido por el Ingeniero Lituano Constantino Von Hackman. En 1948 inicia la construcción del templo  “Santísima Virgen María” en la Calle Guayaquil obra del Doctor Oscar Ochoa Palacios, constructor de la Urbanización, y que culminaría en 1955. Simultáneamente a la construcción de este templo se levantará el Templo Ucraniano ubicado en la Calle Ucrania con Pasaje Riga. Este pequeño templo ortodoxo sobresale como farallón entre la colina abarrotada de techos y paredes de concreto como centinela del paso del tiempo en esta populosa zona caraqueña.
         Los Sacerdotes Rusos que estuvieron a cargo de los fieles en Alta Vista fueron el Padre Flor, el Archimandrita Vladimir, Padre Contantino, Padre Alexander y el Padre Leonidas Latosky. A mediados de los cincuenta llega el Archimandrita Vladimir, hombre impetuoso quien protagoniza acontecimientos que conlleva a divisiones dentro de la misma iglesia tras salir de la Iglesia Rusa en el Exilio (ROCOR) y probar suerte en otra jurisdicción, el Archimandrita Vladimir volvería a la comunión con Rusia en la década del setenta hasta el final de sus días en ejercicio sacerdotal.  El Padre Alexander estaría  a cargo del templo de la Santísima Virgen María hasta sus últimos días en el 2008, cabe señalar que entre los lectores con los que contó durante el servicio litúrgico hubo un joven venezolano, enamorado de la Iglesia Ortodoxa y residenciado en la populosa parroquia de Caricuao. Lamentablemente tras la dormición del Padre Alexander acabo el servicio litúrgico en la Calle Guayaquil durmiendo el Templo en el abandono al tiempo. Por su parte el “Templo Ucraniano” contó con el cuidado del Padre Leonidas Latosky hasta su dormida en el Señor en el año 2000. Ninguno de estos dos templos ha vuelto a repicar sus campanas y exclamar en la Liturgia de Pascua “Hristos Vuscrese” o “Cristo ha resucitado”. Por su parte la mayoría de sus originales habitantes ya no están, otros han buscado nuevos domicilios y otros han partido a otros países en búsqueda de mejores oportunidades. Los templos permanecen inertes y atentos al devenir del tiempo.
     Paralelo a este desarrollo urbano en Alta Vista, la ciudad crece y se extiende hacia el este. Las mejores urbanizaciones se proyectan hacia esta dirección mientras el oeste carga la mayor pobreza. Durante la década del cincuenta numerosas familias rusas y eslavas se asientan en Chacao, Los Palos Grandes y Sebucán. En esta última se construye el Templo San Nicolás próximo a los Dos Caminos y la Avenida Rómulo Gallegos, 1ra Transversal de la Avenida Sucre. Construida en 1954 con fondos provenientes de Estados Unidos (ROCOR) con cúpulas típicas en forma de cebolla verde enarbolando la cruz ortodoxa dorada triunfante a la media luna. En su interior podemos encontrar interesantes Iconos pintados como frescos donde podemos apreciar el paso del tiempo y que forma parte según, de la obra del iconógrafo Jilki pagado al culminar por el monto de 40.000 bolívares de la época. Originalmente  contemplada como Basílica. Su primer celebrante fue el Protopresbitero Juan Baumanez,de origen Letón (fallecido en la Navidad  de 1984-85) y posteriormente Vladyka Serafin (Sveszhensky 1889-1996) quien estableció sede episcopal en Caracas. En 1983 dado su avanzada edad se retira fusionándose con la de Sao Paulo de Sudamerica perdiendo por lo tanto la sede mantenida por más de 20 años. Vladyka Serafin fue consagrado como Obispo de Caracas el 16 de marzo de 1957 Otros sacerdotes que llegaron a estar encargados del Templo son: El Padre Sergio Gutzalenco y el Protopresbitero Pavel Volkov, encargado hasta el momento .Es importante mencionar que en este Templo sirvieron el Padre Pablo Soloviev, Protodiacono y el Padre Constantino, padre de sangre del Padre Kiril Joltkevitch, quien ejerció de Director del Coro mientras que su hijo aprendía todo el servicio de acolito. Fue el Protodiacono Pablo el profesor litúrgico de Kiril en su preparación para el diaconado. Muchos de estos servidores tanto de Alta Vista como de Los Dos Caminos durmieron en el Señor en ejercicio hasta el final de sus días en Caracas y sus cuerpos fueron sembrados como semillas en el Campo Santo del Cementerio del Sur en Caracas donde descansa la inmensa mayoría de esos colonos que llegaron de tierras rusas   así como de Europa central y del este.
      Cabe destacar que la presencia de la Comunidad Ortodoxa Rusa ha tenido como eje a las ciudades de centro y occidente de Venezuela caracterizado por el desarrollo agroindustrial. No existe mayor presencia de Comunidad Ortodoxa Rusa en el oriente y Guayana más allá de algunos reductos familiares aislados como en el caso de Barcelona, Estado Anzoátegui, en donde se ha celebrado bendiciones en el seno de algún hogar en presencia del sacerdote.
        El Padre Kiril Joltkevitch, odontólogo, venezolano descendiente de rusos y casado con venezolana, comparte su profesión junto a la de padre de familia y su vocación del sacerdocio. Ordenado en la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exilio (ROCOR) está encargado de las misiones ortodoxas de la Iglesia Rusa en las ciudades de Valencia y Barquisimeto las cuales atiende personalmente tras intensos viajes desde su domicilio en Caracas. Hombre de espíritu misionero quien ha servido con rectitud al llamado del sacerdocio,  forma parte de esa realidad de sacerdotes casados ortodoxos que han sido fieles a la tradición y la fe transmitida por sus padres y conscientes del país donde han nacido y les ha tocado servir.
    Diferentes motivos han propiciado divisiones entre los fieles de la Comunidad Ortodoxa Rusa en Venezuela algunas  han ido resolviéndose con el transcurrir del tiempo y el devenir de la unión entre el Patriarcado Ruso de Moscú y la Iglesia Rusa en el Exterior (ROCOR), sin embargo otros aún no. Uno de ellas es la de los numerosos templos construidos que han quedado casi dormidos en el tiempo al margen de la visita de sus fieles y de la administración de un párroco pese a la presencia de dos sacerdotes. En septiembre del 2013 visitó el país el Obispo Juan de Caracas (Berzin), quien ha visitado el país en numerosas oportunidades. Juan de Caracas aunque tenga el título “de Caracas” ejerce el episcopado desde su sede en Buenos Aires, de familia letona. Es monje, filólogo y deportista. Obispo regente de la diócesis de Sudamérica de la Iglesia Ortodoxa Rusa del Exterior. Para sorpresa de muchos lleva el título “de Caracas” sin tener sede episcopal en dicha ciudad y muchísimo menos filiación sanguínea o relación pastoral.


jueves, 22 de enero de 2015

Los Ortodoxos en Venezuela.El comienzo de la historia.Nicolas Ferdinandov.



   Nicolas Ferdinandov.Artista Plastico,aventurero y empresario cultural.Amante del Caribe y de Venezuela.Pescador de perlas.Nacido en Rusia.Un cristiano ortodoxo que llego a comienzos del siglo XX en un barco griego a pescar perlas en la Isla de Margarita.



“Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que mora”
 CAPITULO I


                                              “ La  Adopciòn de la Tierra y su Heredad “

  Génesis 17:8


         En 1918 la Perla del Caribe, nombre atribuido a la Isla de Margarita en el Caribe venezolano, contará entre sus pescadores de “lágrimas marinas” con la figura alta y desgarbada de un hombre de facciones rubias el cual  extrae las perlas con la finalidad de guardarlas cuales piedras preciosas a la corona de la Reina. Se llamaba Nicolás Ferdinandov (Nicolai Alexeievich) y había nacido en Moscú en 1886, hijo de una distinguida familia rusa quien hizo una especial amistad con el hijo de León Tolstoi, el Conde Ilia Lvovich Tolstoi. Pintor, diseñador, relojero, amante de la música, promotor cultural y políglota. Una especie de Factótum exótico que se enamoró del mar venezolano y que se establece constituyendo una familia.Venía de Estados Unidos con la idea de llevar a cabo una exposición de arte itinerante por el mar. Abandona Rusia tras negarse a participar en la guerra mundial y recorrió numerosos países del oriente entre ellos: Egipto, Líbano, Turquía y Marruecos. Llega a la isla venezolana como marinero en un buque de bandera griega con una invitación del poeta margariteño Pedro Rivero.
         El artista ruso adoptara la tierra venezolana y se establece en Caracas donde participa en el medio intelectual y artístico de la Venezuela que luchaba por sus ideales de expresión en medio de una oscura dictadura como la de Juan Vicente Gómez. Allí se casa con Soledad González, su modelo, y conoce a Armando Reverón, el más grande de los artistas plásticos que ha parido esta tierra hasta el sol de hoy. Este dúo de artistas se traslada a Macuto y comienzan a compartir la experiencia pictográfica del mar. La acuarela de Ferdinandov es extasiada por el paisaje submarino y el azul lo que le lleva al proyecto de construir un submarino. En la película “Reveron” del año 2010 del cineasta venezolano nacido en Margarita, Diego Risquez de marcada característica “onírica” nos encontramos con una escena que refleja el amor de Ferdinandov hacia lo que es la tradición de los Iconos como ventana a la espiritualidad del pueblo ortodoxo y regala uno de San Nicolás, Patrono de los marineros, al famoso pintor venezolano en su retiro del “Castillete” cercano al zona de las Quince Letras en Macuto. Lamentablemente la dictadura apunta esta vez hacia el artista ruso quien se ve obligado a abandonar Venezuela tras las pretensiones amorosas de los Gómez hacia su esposa “Solita”. La familia abandona Venezuela y se establece en la vecina Curazao donde falleció víctima de la Tuberculosis en 1925. Quedaron sin realizarse los proyectos de la exposición itinerante en el mar y del submarino.
            Con esta bella experiencia de un hombre de las artes que recordaba y cantaba la música popular rusa en los círculos de artistas de Caracas y de una situación política que marcó una época, he querido iniciar este capítulo dedicado a todos aquellos que dejaron sus raíces, familia, cultura y espiritualidad para probar destino en las lejanas tierras de Latinoamérica, concretamente Venezuela, siguiendo la visión de Pablo de ser ciudadanos del mundo y de itinerancia en él nos encontramos con la adopción de una tierra y su correspondiente heredad.
   La historia venezolana se vio marcada por continuas guerras, primero de independencia y luego de reivindicaciones sociales. Tras la eliminación de la esclavitud en 1854 y lo diezmado de la población nacional la política de los gobiernos se abre hacia las diversas migraciones de extranjeros. Primero con canarios y alemanes y posteriormente con chinos y “turcos”. Con el gobierno de Guzmán Blanco se incentivan las misiones procedentes de Asia. El siglo XX inicia con numerosas convulsiones políticas lo que frenó el desarrollo de las migraciones extranjeras. Sin embargo la Primera Guerra Mundial, la caída del Imperio Otomano y las luchas de liberación de los pueblos árabes impulsa una gran diáspora en la que Venezuela, por hallarse ubicada en el mar y ser entrada de Sudamérica la convierte en el destino inmediato de los  cariñosamente denominados “turcos”. Cabe destacar que estos llamados así por nuestro pueblo no son ni de raza ni cultura turca sino árabes, libaneses, armenios y demás pueblos que habitaban dentro del gran moribundo y después fallecido imperio. Esta migración entraría principalmente a través de la costa oriental y seria en su inmensa mayoría de fe cristiana la cual convivía dentro del status que les garantizaba el imperio otomano y que se perdería tras la instauración de los diversos sultanatos y emiratos de origen musulmán en el medio oriente. En el caso de los armenios procederán en su inmensa mayoría tanto de Turquía como de Líbano. La década del Veinte y el Treinta será  común para el venezolano la adopción de estos llamados “Turcos” quienes se integraron plenamente a la cultura venezolana. Ortodoxos, armenios, maronitas conocieron y adoptaron una nueva forma de vida. No dispongo de información sobre Sacerdotes o religiosos que hayan llegado en esta migración a lo largo de estas dos décadas.
       A partir de 1936 y tras la muerte de Juan Vicente Gómez se incrementa la inmigración hacia Venezuela esta vez procedente de Europa tras los acontecimientos que antecedieron a la Segunda Guerra Mundial esto contribuye al proceso de modernización y desarrollo de Venezuela. Esta vez se trata de una inmigración distinta a la que había antecedido: artistas, profesionales, científicos y religiosos  los cuales se trasladaron incluso con sus familias desde países como Alemania, Austria, Rusia, Bulgaria, Ucrania, Rumania y otras naciones de centro y el oriente de Europa. Cristianos Ortodoxos y judíos vendrían de estos países huyendo de dos comunes enemigos: el nazismo y el comunismo. Esta vez no entrarían por el oriente del país sino por las ciudades industriales y petroleras tales como: Caracas, Valencia y Maracaibo. El elemento familiar contribuye inmensamente en la consolidación del elemento religioso dentro de las nuevas comunidades las cuales se establecen por lo general en urbanizaciones y barrios residenciales como en los casos de San Bernardino para la Comunidad Judía y Alta Vista para la Cristiana Ortodoxa principalmente de origen ruso. La Segunda Guerra Mundial interrumpió gran parte del proceso migratorio pero este se reactivaría tras la culminación de la guerra a partir de 1946 con las persecuciones y la división de Europa a través de la Cortina de Hierro. En este periodo llegarían los primeros sacerdotes en calidad de misioneros a través de la vía de comunicación que facilitaba Yugoslavia con Occidente. Entre 1946 y 1952 aproximadamente 10000 almas entraron a Venezuela procedentes de Europa oriental entre ellos 2000 yugoslavos y 4000 ciudadanos de la Unión Soviética la mayoría cristianos ortodoxos y judíos además de una pequeña minoría de ateos. Aunque de Venezuela continuaría otros hacia Colombia, Brasil y Argentina la mayoría se establecería en la Venezuela próspera que apuntaba la década del cincuenta. De aquí en adelante corresponde al proceso de asimilación de estas comunidades con descendientes ya venezolanos que tendrán que compartir un contexto bicultural  el cual desarrollaremos en capítulos aparte.





















miércoles, 14 de enero de 2015

Iglesias Ortodoxas en Venezuela."Templo Ucraniano" Alta Vista (Catia)


      Imagen del llamado "Templo Ucraniano" erigido como Farallón en la parte Alta de Alta Vista en Catia ubicado en la Calle Ucrania con Pasaje Riga. Este templo fue escenario de la Divina Liturgia hasta la dormida en el Señor de su ultimo sacerdote el Padre Leonidas Latosky en el año 2000.

martes, 13 de enero de 2015

Presentacion.Iglesias y Comunidades Ortodoxas en Venezuela.

                                  
                                       

       Presentación


      La Iglesia Ortodoxa es heredera de la espiritualidad del oriente cristiano desde sus primeros siglos. Pese a sus diferencias entre una y otra dada la autonomía de cada una, se ha mantenido fiel a las enseñanzas de los Padres de la Iglesia y de los Concilios Ecuménicos. Sin embargo divergencias siguen afectando el seno de la unidad en la Iglesia Ortodoxa y una de ellas está en la Visión, es decir, a donde debe ir enfocado el trabajo misionero y como llevarlo a cabo en los países donde la cultura ortodoxa no es la dominante del país.
    En lo particular hemos querido indagar en los comienzos de la Iglesia Ortodoxa en Venezuela y como ha ido desarrollándose en el acontecer histórico del país. Su nacimiento en comunidades y posteriormente en misiones, parroquias o sedes episcopales afrontando el día a día. Además hemos querido dar un merecido lugar a quienes hacen posible la construcción de una Iglesia: sus fieles, servidores y cantores en la que cada quien ha aportado lo más valioso de ellos poniendo en la mesa sus carismas y talentos. Los sacerdotes sin lugar a dudas hacen posible el ejercicio de la Iglesia, sin embargo, hoy están y mañana es posible que no, la comunidad en sí es la arteria por donde corre esa Iglesia. Como venezolano conocedor de la ortodoxia desde su propia identidad cultural (Bulgaria) he querido resaltar la labor de sacerdotes quienes se han destacado por su obra de misioneros y su amor a Venezuela, sean  procedentes de otros países o venezolanos. Por fortuna la posibilidad de sacerdotes ortodoxos de nuestras tierras y que hablan nuestra lengua es cada vez más contundente. Atrás quedaron esos tiempos duros en los que ser ortodoxo y venezolano y más aún sacerdote era visto “raro” por las comunidades étnicas. De esa época cabe destacar la misión llevada a cabo por el Padre Carlos Torres (Vladyka Savas) en tierras zulianas en su Misión bajo la figura de “Iglesia Orthodoxa en Venezuela” posiblemente el primer sacerdote venezolano que camino estas tierras enseñando la fe ortodoxa.


           A lo largo de esta investigación  hemos querido contribuir a la historia escrita de la Iglesia Ortodoxa en Venezuela sin tratar de imponer criterios ni posiciones controversiales, sino al contrario, despejar dudas, incógnitas reconocer los méritos a quienes han obrado como sembradores de esta semilla en las no fáciles tierras de nuestro país y en miras a una mayor hermandad entre las distintas comunidades, las cuales, en ocasiones extraordinarias, han tenido que compartir durante algún tiempo con otros fieles e  incluso participar en  celebraciones en templos de otras jurisdicciones en tanto se llevara a cabo el momento anhelado del templo propio por el cual toda comunidad  debe luchar por conseguir.
         Es bueno aclarar que el  tema de Comunidades e Iglesias Ortodoxas radica no en la presencia de un Templo o no. Iglesia es el conjunto de fieles y sacerdote, no de una determinada construcción de piedra, concreto o madera. De hecho la Iglesia Ortodoxa  Bizantina como elemento misionero contempla el “Antimension”, lienzo con la imagen del Cristo descendido de la Cruz con la firma del Obispo que otorga al Presbítero para que celebre la Liturgia sobre él y la correspondiente partícula de algún santo ortodoxo. Con él el Sacerdote puede visitar ciudades y pueblos y celebrar desde un humilde hogar o espacio dedicado para ello. Así  se inicia toda misión ortodoxa. Comunidad religiosa es aquella congregación de fieles con o sin sacerdote la cual camina con su fe y su identidad cultural. La mayoría de las Iglesias pasan primero por conformar una comunidad lo cual motivará al envío de un sacerdote para ser atendida espiritualmente y tener acceso a los divinos misterios (sacramentos). Muchas comunidades han sido atendidas por sacerdotes de la jurisdicción que les corresponde aunque en ocasiones hayan quedado por algún tiempo sin la atención de un clérigo. De allí que la presencia de un fiel ortodoxo maduro y conocedor de sus oraciones y doctrina haga el soporte a la embarcación de la ortodoxia para no caer en el naufragio de su fe.
     La devoción iconográfica o simplemente “Veneración a las imágenes religiosas” es un aspecto determinante  y de unidad en las iglesias ortodoxas. Atrás quedaron las viejas disputas entre” iconoclastas” e “iconòfilos” sembradas en tiempos en los que el Islam cabalgaba a través de llanuras, montañas y desiertos imponiendo su odio a las imágenes religiosas. Juan Damasceno, el insigne teólogo bizantino, nos enseña con la clara acotación de la “encarnación” donde Dios se ha mostrado en figura humana y tanto sus apóstoles y discípulos dan prueba de ello. Asimismo la representación de la Madre de Dios, vientre receptor del Dios encarnado, nos muestra el paso desde la Anunciación hasta el Pentecostés. Los santos y mártires son memoria y modelo a imitar por los cristianos los cuales mantenemos esa imagen viva gracias a la representación en los iconos. Además de esta gran ventana a la espiritualidad y a su eterna memoria el cristiano ortodoxo ora y contempla permitiéndose salir  de la realidad del mundo.
       La Iconografía permitió, principalmente al cristianismo de los primeros siglos, abarcar una catequesis  plena de imágenes en las que se recorrían las diversas escenas del evangelio, como es en el caso particular de la Iglesia Copta e incluso la Armenia. Todo este pasado y presente permite ubicar al cristiano incluso dentro de los tiempos escatológicos por lo que Ortodoxia sin Iconos es imposible de plantear. Hemos querido por lo tanto desarrollar la importancia de la iconografía dentro de las comunidades que han hecho vida en Venezuela trayendo su ventana espiritual por medio de las devociones o los iconos, algunos de arraigo familiar, los cuales les permite conectarse con la identidad cultural que define al ortodoxo. El elemento de la “Inculturación” a través de las imágenes es parte  de la misión de esa iconografía la cual permite adaptarse a diversas realidades traspasando los límites políticos de los estados y que desde numerosos años han dejado plasmado en los ojos de los fieles aborígenes de lejanas tierras como India, China, Japón, Alaska y en esta nueva región que ya pide su puesto dentro del amplio mapa de la Iglesia Ortodoxa. Es por ello que consideramos primordial, y eso ha sido labor  de nuestro Centro Cultural San Nicolás de Mira así como el de nuestra Metrópolis en Latinoamérica, la educación y la correcta enseñanza de nuestros fieles en la ortodoxia. El conocimiento y el vivir la espiritualidad  permite al cristiano ortodoxo sobrevivir en su fe incluso lejos del acceso a la Liturgia o del Templo, situación lamentable esta, pero que acontece en la historia contemporánea sea por persecuciones de índole religiosa o por la ausencia de un sacerdote.